Sticks & Stones

Sticks & Stones  - Madeleine Urban, Abigail Roux Ty y Zane. Zane y Ty. Cuando les vi entrar en escena casi lancé chillidos como una de esas fans histéricas de Justin Bieber. Y no es para menos, de verdad. El comienzo es arrollador, pura adrenalina corriendo por las venas. Es como si conociera a ambos de toda la vida, de tan cercanos que resultan, como si también hubieran nacido del barro.

Después de un caso que casi acaba con sus vidas, y que les enfrentó con sus peores miedos, Ty y Zane están cada vez más crispados por el frustrante trabajo de oficina que les han asignado para recuperarse de la última misión. Sobre todo Ty, que, inquieto y con ganas de acción, ve truncadas sus esperanzas de volver al campo cuando Zane suspende de nuevo los exámenes psicológicos... Por ello, el jefe de su jefe, Burns, les da unas buenas vacaciones... con un ultimátum: que esta vez, a su regreso, Zane esté totalmente recuperado de sus traumas y heridas internas, y “sugiriendo” a Ty que fuera a visitar a su familia, pues, al ser amigo de su padre, están en contacto, para “vigilarle”, entre otras razones.

Ambos odian las vacaciones.

Nada teme más Ty que volver a ver a sus parientes.

Y Zane no quiere ir a visitar a los suyos.

Así que Ty le propone a Zane que vaya con él, que se relajarán y lo pasarán bien yendo de excursión a las montañas. Zane resultará un escudo humano para defenderse de la atención de su familia, para limar las asperezas y los roces con sus parientes, como dice él con sorna. Y Zane se distraerá unas semanas en todo el tiempo libre que le dan dado.

Qué equivocados estaban.

En este libro conocemos a la familia de Ty y así entendemos muchos de los orígenes y los motivos de su comportamiento: están tan locos como él. Zane flipaba. Yo flipaba. Ty proviene de una familia de Marines, su padre era Marine, su abuelo era Marine, y su hermano Deacon no es Marine de milagro porque en un accidente de moto se rompió la pierna y decidió estudiar para ser psiquiatra. Es una dinastía de Marines. La madre es cariñosa y amable para contrarrestar la extrema autoridad y rigidez de la actitud del padre. El abuelo no se aleja de su pala y siempre ataca con ella antes de preguntar. Deacon está sutilmente y no tan sutilmente psicoanalizando a todo el mundo. En fin, el extravagante Ty se crió en una familia extravagante. Y presenciamos con sorpresa cómo todos se relegan a la dirección paterna, cuando Ty no respeta el criterio ni las órdenes de nadie, a veces tan dura, que Zane se indigna y siente el impulso de defenderle del chantaje emocional y psicológico de su progenitor.

La intención de ir a las montañas para dar una vía de escape a sus disputas internas se convierte en una lucha externa para sobrevivir a las dificultades que les sobrevienen. El medio hostil y salvaje es el menor de sus problemas. Han tratado de huir del estrés de su trabajo... para encontrarse inmersos en una trepidante aventura que les obliga a usar todas sus habilidades y trucos habidos y por haber para mantenerse con vida. Espalda contra espalda, ambos deben poner de su parte para no morir en el intento.

Han pasado varios meses desde el final del primer libro y lo que vemos es un alejamiento del uno del otro. Ambos han sufrido en el último encargo del FBI y les cuesta volver a confiar en el compañero, la pareja, el amante. Ty piensa que Zane necesita espacio para volver a ser él mismo y Zane interpreta esta distancia como que Ty no quiere estar con él, por lo que su relación se ha enfriado... para luego volver con más fuerza en esta lucha de voluntades en medio del caos de emociones ahogadas y situaciones adversas y peligrosas.

Estar juntos hace que ambos se abran un poco y vean lo equivocados que estaban, Zane necesita tener a Ty cerca y Ty está lejos de querer alejarse de Zane. Pero como están en la casa de los padres de él, tienen que ser discretos en sus acercamientos... y menudos acercamientos, seguramente me derritieron muchas neuronas en el camino. Ya dije que aparecen pocas escenas hot pero cobran un protagonismo impresionante porque son los únicos momentos en que se atreven a bajar un poco la guardia y a dejar ver un poco más de sí mismos. El resto del tiempo disimulan, tratan de ocultarse, de intentar engañar al otro haciéndole creer que la relación no les afecta tanto como realmente les influye. Se controlan, esconden sus acciones y sus muestras de afecto bajo una curiosa fachada, una extraña mezcla de arrogancia, sentido del humor y hombría, quitando hierro a los momentos tiernos con bromas y pullas, en un pulso continuo en el que ninguno quiere ceder. El lector presencia todo esto con una sonrisa en la cara pero también resulta algo frustrante. Se hacen los duros, como si fueran de piedra, pero por dentro son tan blandos como un osito de peluche, dan muchas ganas de achucharlos, en serio.

Es en este libro cuando Ty descubre y asume que está enamorado de Zane. Pero sabe con una claridad meridiana que Zane no le ama. Así que oculta ese sentimiento lo mejor que puede, a veces se traiciona y a los ojos del lector no puede ser más evidente lo que siente por Zane, pero Zane no se da cuenta porque piensa que para Ty no significa mucho más que un buen revolcón entre las sábanas. Esta situación se mantiene durante buena parte de la serie. Es conmovedor ver cómo luchan contra sí mismos para no demostrar demasiado al otro, para cambiar unas frases por otras, para transformar unos gestos por otros completamente distintos de los que realmente tenían pensado hacer. Pero al mismo tiempo te dejan con las ganas de querer darles una buena torta para que se atrevan a dar el primer paso... pero ninguno tiene el corazón suficiente para hacerlo, tienen miedo de que el otro les rechace y por eso levantan un muro a su alrededor. Sufren viendo cómo el otro actúa con indiferencia y sufren actuando ellos mismos con indiferencia. Pero sienten que, si reúnen el valor suficiente para romper el hielo y exigir un nivel más íntimo y profundo, todo habrá terminado.

“-Estás bien-dijo Zane en voz baja pero con claridad. -Sólo concéntrate en mí unos minutos. ¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza?-. Mientras hablaba, suavemente iba limpiándole de sangre. Ty se le quedó mirando, abriendo la boca cuando pensó en lo primero que le vino a la mente cuando Zane le animó a hablar. Te quiero. Cerró la boca de un golpe y miró a Zane, incapaz de responder y poco dispuesto a hacerlo.”

Presenciamos cómo poco a poco, casi sin darnos cuenta, el comportamiento belicoso de sus primeros encuentros va siendo relegado por una actitud más amistosa, casi como aliados ante la adversidad. Cada vez hay menos puñaladas por la espalda y más honestidad en su relación. Deacon es su mayor apoyo en este libro. Nota al instante que lo que les une es algo más que simple compañerismo pero también percibe que su relación no es tan segura y estable como debiera serlo. Se convierte entonces en el confidente de ambos, haciéndoles replantearse su situación para ayudarles a sentar las bases de algo más profundo y duradero, o simplemente a descubrir hechos de su personalidad y comportamiento que nunca se habían cuestionado y animarles a cambiar aquello que temen o que no les gusta de sí mismos y de sus vidas. Me pareció un buen personaje, una especie de canalizador por el cual fluyen las dudas y especulaciones de ambos para darles una renovada energía, impulsándoles a seguir adelante tanto personal como emocionalmente.

“Al menos ahora sabía la verdad sobre sí mismo y Zane. Mirando intensamente los ojos de Zane, Ty se preguntó por qué no se había dado cuenta antes de que amaba a ese hombre”.

“Sabiendo que Deuce le estaba mirando, Zane supo entonces y ahí mismo que nunca dejaría a Ty sin una pelea. Jamás.”

Otro factor importante de este libro es el padre, un hombre chapado a la antigua acostumbrado a dar órdenes y tenerlas cumplidas al instante. Es una persona dura e intransigente, consigo misma y con los demás, dando apenas espacio para poder respirar. Pero en el fondo ama a sus hijos y a su familia. Su problema es que no sabe demostrarlo y hacerlo supondría un síntoma de debilidad. Tan severo y riguroso es en sus actos que hiere a los que más quiere, lo cual causa rabia y frustración a Zane al ver cómo Ty sale herido en algunos de esos encuentros y se traga las ganas de salir en su defensa, sabiendo que si lo hace, la situación será peor. El padre está continuamente estudiando y calibrando a Zane, cuestionándole y mirándole con la duda de si está a la altura de ser el compañero de Ty, de si es lo suficientemente bueno como para cubrirle las espaldas a su hijo. Zane lo demuestra, y con creces, ganándose el respeto eterno del ex–Marine, aunque le reproche a este la forma de tratar a Ty en particular.

En fin, es un libro esencial en la serie pero que por sí sólo no tiene base donde sustentarse. Esta es una saga que hay que seguir desde el principio y no parar hasta leer el último. Porque su relación no abarca un solo libro, sino todos. Es una de esas historias que nacen y tardan en dar sus frutos pero cuyo proceso hacia la madurez es digno de verse y muy emotivo. Estas novelas son las mejores, las que empiezan prometiendo mucho y cumpliendo las expectativas, estando a la altura de lo que se preveía que era una historia escrita desde una gran idea y un mejor desarrollo. Es una saga intensa y cautivadora, divertida y original, conmovedora y tierna pero al mismo tiempo sexy y de acción trepidante. Le doy otro 9 porque el libro sin el anterior y sin los siguientes no tiene sentido, pero que juntos constituyen un conjunto que ocupa un lugar inolvidable en mi memoria y mi estantería.