Daughter of Smoke & Bone

Daughter of Smoke & Bone - Laini Taylor Primer libro de la trilogía Hija de humo y hueso. Sigo en mi campaña de dar a conocer libros que casi nadie conoce. Ayer me decía una forera que me gustan libros un poco raros, que si un ser intergaláctico, que si un hombre que la mete a ella en el maletero de un coche en el Apocalipsis, que si un prota con los ojos naranjas… Hoy voy a hablar de este último.

Karou es una joven que vive en Praga, va todos los días a las clases de Arte en la universidad, le encanta dibujar, tiene una serie de blogs sólo con los bocetos de criaturas extrañas, de otro mundo, ¿será que tiene una gran imaginación? Sale con su mejor amiga Zuzana, rompe con un novio tras descubrir que se lió con otra… nada fuera de lo normal. Ah, y también es capaz de hablar muchos idiomas pero no porque haya estudiado a fondo para aprenderlos; le crece el pelo de color azul porque así lo deseó; y conoce a cuatro monstruos quimera como si fueran su propia familia… Bueno, lo reconozco, Karou no es una chica normal.

Pero Karou siente que falta algo, siente un gran vacío constante, no consigue desentrañar el misterio de su existencia, ¿quiénes son esas quimeras que han estado ahí toda su vida? ¿Hay más de esos seres extraños o son individuos únicos e irrepetibles? ¿Por qué no tiene una familia humana como todo el mundo? ¿Por qué Brimstone, el, digamos, líder, la manda a distintos puntos del planeta a conseguir dientes de todas las especies imaginables? ¿Para qué necesita tanto marfil y tanto hueso? ¿Quién es ella realmente? ¿Por qué tiene unos extraños tatuajes en las palmas de las manos desde que tiene memoria? Y, ¿cómo ha terminado ahí?

De pronto, empiezan a ocurrir sucesos extraños, unos seres increíblemente hermosos marcan con su fuego especial las puertas que conducen a la casa de las quimeras de Karou, los “portales”. Y en uno de los encargos de Brimstone, llama la atención de uno de ellos, un ángel de ojos naranjas. Casi oía la canción de Amaral en mis oídos: “Que son demonios tus ojos de fuego cuando se clavan en los míos.” Ella le percibe como un ser frío y vacío, que la mira con una indiferencia tal que siente un miedo inmediato. Y en ese incidente casi pierde la vida.

Después de aquello Karou consigue burlar la vigilancia de su familia quimera y atravesar la otra puerta de la casa, la que nunca jamás le han permitido cruzar… y no da crédito a lo que ve. Cuando Brimstone la descubre, la echa a cajas destempladas, con violencia pero también con miedo en su mirada, para no volver. Ahora es huérfana y los portales han desaparecido. Karou debe descubrir qué ha pasado y cómo puede volver a ver a su familia y, en el camino, va desempolvando misterios largamente olvidados y encontrando respuestas a sus preguntas existenciales.

El libro es romántica juvenil pero debo decir que está muy bien escrito y muy bien desarrollado. Es consistente y adictivo. La autora nos va ofreciendo pequeños misterios y pequeños descubrimientos, respondiendo a varios interrogantes pero abriendo muchos más. Poco a poco vamos entendiendo todo, el origen de Karou, la aparición de los ángeles, la desaparición de las quimeras. Me ha sorprendido muy gratamente. De hecho, me ha parecido más romántico que muchos de romántica. Es amor puro, amor del bueno. No hay escenas hot explícitas, de hecho, son bastante light pero el amor impregna cada hoja y no necesita en absoluto de escenas de cama continuas y gráficas como tantas novelas del género.

El ángel, Akiva, siente la necesidad de conocer a esa joven de pelo azul y no cesa hasta encontrarla. Hay algo en ella que le atrae irreversiblemente, el impulso de tocarla es irresistible y aunque sabe que ella le odia porque sospecha que tiene algo que ver con la desaparición de su familia y que son “enemigos”, no puede evitar acercarse a ella y tratar de descubrir quién es en realidad. Porque los tatuajes que tiene en las manos él los reconoce al instante, y el collar de huesos que lleva en el siguiente encuentro… también.

Debo reconocer que siento debilidad por los personajes monos y Akiva cumple todas mis expectativas, es un héroe a la altura de Karou. Ambos me dan la esperanza de que hay vida más allá de Crepúsculo en la romántica juvenil aunque reconozco que no es un género que yo lea demasiado. Son personajes muy bien delineados y con múltiples facetas, son personajes que evolucionan, que tienen fondo y que tienen vida.

El final es muy inesperado y me dejó con ganas de más. Espero con ansias el segundo libro de la trilogía, Days of blood and starlight, es una continuación que veo muy necesaria porque, aunque se resuelven muchos misterios en este volumen, la misión de Karou no ha terminado. Es un libro con una trama muy original, con sucesos imprevisibles y sorprendentes, con una protagonista de armas tomar pero con personalidad y con un héroe que no está diciendo que es peligroso para ella constantemente, sino que la ama con sinceridad y con todo su corazón y lo muestra sin tapujos y sin esconder lo que siente.