Phantom Waltz

Phantom Waltz - Catherine Anderson La contemporánea no es lo suyo...

Segundo libro de la serie de los hermanos Kendrick/Coulter. Esta vez le llega el turno a Ryan, el hermano del protagonista del primer libro, Rafe.

Con este libro me he reafirmado de que la contemporánea no es lo suyo. Me encanta Catherine Anderson, me enamoró con la serie de los Comanches y con La canción de Annie, pero con esta saga de la época actual me decepciona. Si fuera cualquier otra autora no me importaría tanto, serían libros de escritoras del montón o mediocres, pero a Catherine Anderson la he leído en otros libros y sé de lo que es capaz, sé que tiene talento y potencial. Y las comparaciones son odiosas pero no puedo dejar de sorprenderme por la diferencia que hay entre una saga y otra, ambas firmadas con su puño y letra.

Es una pena porque Catherine Anderson escoge argumentos muy originales y difíciles de resolver: una chica sorda, una joven muda, una mujer en silla de ruedas… Pero en esta última no llega, no. Lo intenta pero no, se queda en el camino.

Bethany es otra víctima de la larga lista de protagonistas desamparadas de esta autora. Nadie puede amarla por su gran tara física: no siente nada de cintura para abajo, lleva años en silla de ruedas y no hay esperanza de que eso vaya a mejorar. Catherine Anderson nos presenta a un personaje herido, pues tras el accidente, su novio rompió con ella, y desde entonces no tiene grandes expectativas de la vida, sabe que no se va a casar y que nunca tendrá hijos propios.

Y por otro lado, tenemos a Ryan. Un ranchero asquerosamente rico que se fija en ella. Y se empeña en que se tiene que casar con ella porque se ha enamorado, tan rápido como su hermano Rafe en el libro anterior.

Pienso como en la primera novela. Es todo en general, está tan forzadamente dramático, tan artificialmente desarrollado, que no consigo meterme en la historia. La autora no oculta para nada su intención de reblandecer nuestro corazón ante la pobre Bethany, y le pone un hombre ideal al lado para que el poder del amor obre su magia. Y veamos que el amor todo lo puede. Sí, eso puedo creérmelo, que el amor todo lo puede, pero es que es todo tan acaramelado y tan perfecto que no me lo trago. No nos muestra las penurias de la gente normal y los personajes no me son reales, no me son cercanos. Porque se pueden hacer muchas cosas con dinero, no sería lo mismo si Ryan fuera un pobre muerto de hambre en los rincones, pero la autora sabe que su relación sería bien distinta. No me suele importar que los protagonistas, él, o ella, o los dos, sean ricos, siempre y cuando la historia esté bien desarrollada.

Me encanta la novela romántica, sí, pero necesito creerme la ficción que me ofrece, incluso me creo más aquella novela que leí tipo Star Wars que ésta, a pesar de que esta novela es contemporánea, pero es que parece de otra galaxia. Es demasiado dulce para mí, demasiado “puke rainbows”. Los personajes son modélicos, situados demasiado en los extremos, sin fallos y sin problemas en su carácter, son ideales. Y yo necesito protagonistas imperfectos, si es todo tan de ensueño no consigo tomármelo en serio.

Me gustó un poco más que el anterior pero no demasiado. Por lo menos aquí hay escenas con caballos.