Todos los sueños del mundo

Todos los sueños del mundo - Theresa Révay Si el primer libro se enfoca en los que viven la guerra este segundo está dirigido también hacia la segunda generación, la de los hijos de los ex combatientes o los supervivientes. Los jóvenes como Natasha, hija de Xenia y Max, Felix y Lili, hijos de Sara Lindner, que Xenia acogió para protegerlos del nazismo, y Alex, hijo de Marietta. A cada uno la posguerra le afecta de manera distinta. Natasha se siente traicionada al enterarse de que su padre era un colaboracionista y que su madre fue acusada por sus errores, y desarraigada al descubrir que el que creía su verdadero padre no es tal, que en realidad es hija de un “odiado alemán”: el famosísimo fotógrafo Max von Passau. Felix, horrorizado por la imagen de los refugiados que llegan a París, espera con desesperación a sus padres y, al enterarse de su muerte, decide emprender la difícil tarea de reconstruir a partir de las ruinas de Berlín los almacenes Lindner. Lili, más pesimista, se resigna y no siente más que rencor hacia su país de origen. Alex, por su parte, criado en los ideales del nazismo, miembro de las Juventudes Hitlerianas, ve con impotencia cómo se derrumba la imagen de su héroe al suicidarse y se siente perdido porque nada de lo que le han enseñado es real y su padre era además uno de los más cercanos al Führer, lo que ahora es lo peor que le puede pasar a un alemán: tener relación con las altas esferas del fascismo de Alemania. Es, a priori, una generación maldita.

Aquí nos volvemos a encontrar con nuestra heroína del primer libro: Xenia. Viuda de Gabriel, del que recibe una gran herencia, continúa su vida sintiendo que le falta una parte de sí misma. No pudiendo vivir más con ese vacío, decide viajar a una Alemania arrasada por las bombas y dividida entre los vencedores, para encontrar entre las ruinas a su gran amor, Max.

Pero Max von Passau no es el mismo de antes. No sólo vio derrumbarse su país y sus ideales, no solamente experimentó la pérdida de sus amigos y su estancia en Sachenhausen. Todas esas experiencias le han marcado a fuego tanto en cuerpo como en alma. Es un hombre consumido y traumatizado por sus vivencias y la obsesión constante de que no debería seguir vivo estando todos los demás muertos. Xenia se encuentra con poco más que una sombra del hombre que fue, un hombre que confiesa que ya ha perdido la fe para amar. Xenia, sin embargo, ya había pasado por eso, sabía lo que él estaba sufriendo porque ella misma lo había vivido y no está dispuesta a dejarle escapar. Sin embargo, por lo que siempre se caracterizó su azarosa historia, también se separan en una ruptura que parece definitiva. Pero su amor es fuerte y consiguen reencontrarse. Era su destino. El reencuentro, cuando Max ya puede empezar a dejar atrás el pasado para empezar una nueva vida con Xenia, es muy esperado y muy bonito. Apenas se cruzan palabras, pero las miradas lo dicen todo. Me gustó mucho pero me hubiera gustado ver más. Eso sí, al final percibimos su gran amor y los pensamientos de Max al saber que, por fin, es feliz.

De los nuevos personajes, nos encontramos con una oficial británica y muy atractiva, que congenia con Max desde el principio y que despierta rencor en Felix y Natasha por igual. Nos reencontramos con Ígor Kunin, uno de los enamorados de Xenia en aquel pasado deslumbrante del ocaso de los zares, y a su hijo Dmitri, un militar del sector comunista de Alemania, y del cual Natasha se enamoraría perdidamente. Felix consigue poco a poco sentar las bases para el negocio de moda de sus padres y Alex vislumbra un nuevo futuro con su talento para la arquitectura. Después de todo, mientras hay vida, hay esperanza.

En esta parte también transcurren varios años, se da un salto atrás con respecto al primer libro pero luego sigue avanzando a lo largo de la década de los 40 hasta entrados los 50. Y cambiamos también de marco espacial, al incluir a París y Berlín la próspera ciudad de Nueva York, lejos de la Europa destruida y con un océano de por medio. Lejos del sufrimiento y la destrucción.

Este libro me ha gustado más que el primero, si eso es posible. Si en el primero era Xenia la que huía del amor, la que no podía desnudar su alma y entregarse al hombre de su vida, ahora es en éste donde ella le persigue y él se retrae. La suerte que tienen es que ella comprende, lo ha vivido y sabe lo que él siente, y no va a permitir por nada del mundo que le arrebaten el amor cuando ya lo tiene al alcance de su mano… Hay pocas cosas que escapen al poder de Xenia, pero él, lo que ella ama por encima de todo, la Fortuna se lo niega continuamente. Y sólo él consigue que ella se derrumbe y descubra su lado vulnerable. Todos la ven como una diosa, una mujer inquebrantable que afronta todos los desafíos, en la que el orgullo es la actitud ante todo y que nunca, nunca jamás, hay que doblegarse ante nadie ni aunque la amenacen a punta de pistola. Xenia Osolin puede enfrentarse a la guerra, a la miseria, puede superar su miedo a los comunistas, los que destruyeron su vida y su familia, puede tratar con desprecio a los hipócritas y mirar por encima del hombro a los arrimados, a los chaqueteros, aun a costa de su propia seguridad, aun a pesar de que ese orgullo le juegue más de una mala pasada. Lo único que puede derrumbarla es él, y él lo sabe. Pero él ya no puede seguir. Pero ella tiene carácter. Y ella luchará. La loba blanca. Hasta el final. Y si todo falla, esperará y seguirá adelante. Siempre cae de pie.

Esta es una historia, hablo de los dos libros, que me ha calado hondo, hasta lo más profundo. Me ha mantenido en vilo constantemente. Cuesta coger la historia al principio, porque no es una trama, sino varias, las que se entrecruzan y enlazan, y porque la protagonista es fuerte pero muy controvertida. Fría pero apasionada a la vez. Un personaje muy bien perfilado y con muchas facetas. Con vida y pensamientos propios, con una presencia tan arrolladora y un carisma tan innegable que prácticamente absorbe a los demás personajes. Por lo mejor es el que más me ha gustado. Max también me encantó, un gran hombre, una buena persona víctima de las circunstancias cuyo sufrimiento parece que no termina, primero, el amor no correspondido, luego, la guerra. Es una historia larga pero ágil, con una preciosa historia de amor principal azarosa y caprichosa. Una época que me apasiona, llena de cambios y guerras, la primera mitad del siglo XX, un periodo relativamente corto lleno de acontecimientos que cambiaron el mundo. Una historia que parecía que no conseguía establecerse del todo pero que siempre mantenía la promesa de cumplirse. El título le viene como anillo al dedo, porque eso mismo es: todos los sueños del mundo. Realmente merece la pena, una maravilla como pocas. No veo la hora en que publiquen más de esta gran autora. Una autora que ha entrado directamente en mi categoría de autoras de élite.